En el centro de este libro hay un sueño cuya acción se desarrolla en un inmenso burdel que es a la vez un museo. Es el único sueño que Baudelaire ha contado. Entrar en él es sencillo, pero sólo se sale a través de una red de historias, relaciones y resonancias que envuelven no solamente al soñador sino a aquello que lo rodeaba. Allí destacan dos pintores acerca de los cuales Baudelaire escribió con impactante agudeza: lngres y Delacroix; y otros dos que sólo a través de él se desvelan: Degas y Manet.
Según Sainte-Beuve, maligno e iluminado, Baudelaire se había construido «un quiosco peculiar, muy decorado, muy atormentado, pero coqueto y misterioso», al que llamó la Folie Baudelaire («Folie» era el nombre característico del siglo XVIII para ciertos pabellones dedicados al ocio y el placer), situándolo en «la punta extrema de la Kamchatka romántica». Pero en ese lugar desolado y seductor, en una tierra considerada una de las más inhabitables, no faltarían los visitantes. Hasta los más opuestos, como Rimbaud y Proust. Incluso se convertiría en la encrucijada ineludible para aquello que apareció desde entonces bajo el nombre de literatura.
Aquí se cuenta la historia, discontinua y fragmentaria, de cómo se formó la Folie Baudelaire y de cómo otros se aventuraron a explorar esa región. Una historia hecha de historias que tienden a cruzarse -hasta que el lector descubre que, durante varias décadas, la Folie Baudelaire ha sido sobre todo la ciudad de París.
«Una galería virtual de imágenes y palabras extraídas de un desván prodigioso donde se atesoran como riquezas insólitas de una cultura quizá en trance de desaparición… Otro gran merito del libro consiste en lograr comunicar entre sí, alterando la línea cronológica, a artistas y escritores que formaron parte de la “ola Baudelaire”. Esa onda tempestuosa, perceptible en la prosa, la poesía y la pintura de todo un siglo, se comunica a su vez con los contemporáneos de un tiempo como el nuestro donde la literatura ya no ocupa el lugar central en la cultura» (Juan Francisco Ferré, Sur). «Un texto que participa de la indagación biográfica, la crítica de arte, la divulgación literaria y la poderosa invitación cultural. Una amalgama apasionada… Calasso es al tiempo riguroso y seductor… El resultado final es altamente impresionante: un ensayo literario inclasificable, brillante y ejemplar» (Pablo Martínez Zarracina, El Correo). «Calasso es quizá el máximo representante de una narrativa culturalista, sibarita y analógica que, partiendo de la realidad, se adentra en la reconstrucción de espacios literarios de profunda significación simbólica… Un excelente libro, en suma, que sorprende y fascina al lector interesado en la mejor tradición clásica europea» (Jesús Ferrer, La Razón).
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