Una historia sobre la dificultad de hacerse un lugar cuando no se nace con uno.
Desde que ganó un concurso de dibujo en segundo de primaria, Anna ha sabido que tener un talento es también cargar con una promesa: la de no decepcionar. Ese primer premio, un maletín de rotuladores, se convirtió súbitamente en la obligación autoimpuesta de pintar siempre mejor, de superar aquel listón. Por eso, cuando, ya treintañera, le ofrecen una oportunidad que podría catalizar su carrera como artista plástica, algo dentro de ella se rompe.
La llamada de Maria Manzoni, la galerista más importante del país y figura de gran relevancia en el coleccionismo privado de arte contemporáneo, desencadena una profunda crisis creativa y existencial. Anna se enfrenta entonces no solo a la presión del mercado, sino al recuerdo de una infancia atravesada por el rechazo y la culpa, a una amistad fundacional que se resquebraja y a la sospecha de que tal vez haya traicionado algo importante por el camino.
La boca llena de trigo es la historia de una niña prodigio convertida ahora en una mujer atrapada en un lienzo en blanco. Una historia sobre el azar, sobre la tensión entre libertad y obediencia, sobre el deseo de ser honesta con lo que una es y con lo que arrastra. Una reflexión en torno a la autoexigencia, la impostura y la precariedad emocional y económica que debe afrontar quien trata de abrirse paso en un mundo todavía anclado a la ficción de la meritocracia.
Con una escritura plástica, irónica y afilada, Mayte Gómez Molina debuta en la narrativa de la mano de una novela profundamente íntima en la que el vértigo de ser vista y el miedo a no estar a la altura se convierten en una apuesta radical por el cuidado, a una misma y a los demás, como forma de resistencia. Una novela en la que el arte no es un tema, sino una herida: lo que duele, lo que salva, lo que nos une.
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