San Atanasio de Alejandría, conocido como el "Padre de la Ortodoxia" y el pilar inquebrantable de la fe en el siglo IV, expone en esta obra fundamental el misterio central del cristianismo: la Encarnación del Verbo. Ante el dilema cósmico de una creación que se precipitaba hacia la corrupción y la muerte, Atanasio argumenta con brillantez por qué era necesario que el Dios Inmortal asumiera la fragilidad de la carne. Lejos de ser una degradación de la divinidad, este acto de "vestirse de humanidad" se revela como la estrategia suprema del Amor para vencer a la muerte desde adentro y restaurar la Imagen de Dios en el hombre. Este tratado clásico, famoso por su célebre afirmación de que "Dios se hizo hombre para que el hombre se hiciera dios", es una lectura indispensable para comprender la lógica de la redención y la profundidad de la victoria de Cristo sobre la oscuridad.
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